
Fritz Perls describía la ansiedad como la distancia entre el ahora y el después. Cuando estamos ansiosos, casi siempre estamos anticipando: lo que puede salir mal, lo que dirán, lo que no sabremos resolver. La mente se va al futuro y el cuerpo reacciona como si ese futuro ya estuviera aquí.
Escuchar la ansiedad en lugar de pelear con ella
Una reacción muy habitual es intentar quitarse la ansiedad de encima cuanto antes. Es comprensible, porque es desagradable. Pero desde la Gestalt la miramos también como una señal: algo en ti se está movilizando y no encuentra salida. Preguntarse qué necesita esa energía suele ser más útil que luchar contra ella.
Volver al cuerpo y al momento presente
En sesión trabajamos con el darse cuenta: notar la respiración, dónde se tensa el cuerpo, qué imágenes o pensamientos aparecen. Solo con describir lo que ocurre ahora, sin juzgarlo, muchas veces la intensidad baja, porque volvemos a un lugar donde sí podemos actuar: el presente.
Un pequeño ejercicio que puedes probar: cuando notes ansiedad, detente un momento y nombra en voz baja tres cosas que ves, dos que oyes y una que sientes en el cuerpo. No elimina el malestar, pero te ayuda a volver aquí.
Cuándo pedir acompañamiento
Si la ansiedad te acompaña a menudo, te impide descansar o condiciona tu día a día, merece la pena darle un espacio. La terapia Gestalt puede ayudarte a entender qué hay detrás y a relacionarte con ella de otra manera. Y si los síntomas son muy intensos, también es importante consultar con tu médico.
Si te interesa practicar la atención al presente, lee Meditación y terapia Gestalt. Acompaño procesos de terapia Gestalt en Barcelona y online. Si quieres probar, reserva tu entrevista gratuita de 20 minutos.
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